Truman Capote huye de Kansas
y se refugia en Sanià
que se calle
la bestia del mar
que todo acabe de una buena vez
la hermosura extenuante
las piedras que traban
las calas de la escritura
necesito más noche
para sembrar vacíos
más trampas
para ocultar que soy
un impostor
fueron ruines los móviles
de los asesinos
más ruines aún
mis propios móviles
que preparen las horcas
sobre el cadalso
que hagan callar al niño
con voz de muñeca
todo anuncia una fama
sin atenuantes
estoy escribiendo
un libro infame
no hay paz
para las cosas de esta fiebre